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Regularizar Ampliaciones de Casas es una Obligación

La adquisición de una propiedad puede ser de una vivienda nueva o usada. Precisamente esta última opción, es donde hay que tener cuidado, ya que uno de los aspectos importantes que debe averiguar es si el inmueble en cuestión posee obras de ampliaciones, y si las hubiere, si cuentan con recepción final municipal; de lo contrario, para regularizarlas, deberá pagar derechos municipales recargados.

Es habitual que se efectúen modificaciones o ampliaciones en las viviendas, con posterioridad a su recepción final, siendo usual que ellas no cuenten con permiso municipal y recepción de las obras. Eso, no solo implica una infracción a la Ley de Urbanismo y Construcciones, en el sentido que toda obra constructiva, ya sea en terrenos urbanos o rurales, requiere permiso municipal, sino que genera una serie de problemas.

Al no estar recepcionadas por la municipalidad, ellas legalmente no existen, lo que implica también que, por ejemplo si se quiere vender por medio de un crédito hipotecario, el banco que tase el inmueble excluirá de la tasación dichas ampliaciones, lo que en definitiva afecta al monto del crédito que otorga el banco que financia la operación.

Regularizar Ampliaciones

Lo mejor es estar en regla. Hay que presentar a la municipalidad documentos como la solicitud de ampliación, certificados de información previa, factibilidad de agua potable, planos de la construcción y las especificaciones técnicas de la vivienda, siendo lo primero, asesorarse por un arquitecto, un ingeniero o constructor civil. Ellos certificarán que la ampliación cumple con todas las normas y usos legales que exige el plano regulador de la comuna en la que se ubica la vivienda.

Hay que tomar en cuenta el coeficiente de ocupación de suelo, la altura máxima de edificación o el porcentaje de adosamiento en el deslinde.  Por lo general, regularizar una ampliación no conlleva mayores complicaciones. Si no hay problemas, en cerca de 30 días la vivienda debería estar con todos sus papeles en regla.

Los expertos señalan que las construcciones no autorizadas pueden generar un pago de impuestos de contribuciones correspondientes a roles suplementarios o complementario, y con efecto retroactivo hasta tres años,los cuales pesarán sobre quien sea el propietario actual del inmueble, es decir, persiguen a la propiedad, independientemente que hubiera sido el vendedor el que las construyó.

Es indispensable entonces, que en cualquier operación de venta de una vivienda se acredite si existen obras de ampliaciones, y si las hubiere, si cuentan con recepción final municipal, para lo cual cualquier interesado puede pedir en la Dirección de Obras Municipales el certificado de recepción final municipal.

Si en una propiedad existieran obras o ampliaciones no regularizadas,corresponde dirigirse a la Dirección de Obras Municipales y cancelar los derechos municipales recargados, en un 50%, que se calculan en base a un 1,5% del presupuesto de la obra.

Es importante señalar que cada cierto tiempo en el Congreso se aprueban leyes para regularizar las ampliaciones sin permiso, conocidas como “leyes del mono”. Estas leyes persiguen, mediante un procedimiento simplificado y sin pago de recargos de derechos municipales, obtener un certificado de regulación municipal, que viene a reemplazar el permiso de edificación y recepción final. Usualmente estas leyes establecen limitaciones en cuanto a las construcciones que puedan acogerse.

Lo más importante en estos casos es asesorarse por expertos y profesionales de la materia para que te puedan guiar paso a paso y evitar multas o excesos de gastos en tu presupuesto. Si quieres esa ayuda la puedes encontrar en www.remax.cl

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